CHISTES DE TRABAJO

CHISTES DE TRABAJO

Dos amantes. Ella dijo:

- Cariño, me quiero casar contigo, pero... en el trabajo empezaran algunos chismes, yo realmente no quiero que sepan que estoy casada.

- Bueno, si quieres - vamos a casarnos en secreto. A nadie no vamos a decir.

- ¿Qué pasa si un día tenemos hijo?

- Cuando crezca, podemos decirle.

Llegan los bomberos para extinguir un incendio en un hospital. El fuego fue extinguido y la gente fueron rescatadas. El comandante informa el médico jefe: 
- El fuego está extinguido pero hay siete personas lesionadas. A cinco hicimos boca a boca y devolvieron a la vida, mientras que los otros dos, por desgracia, no fueron capaces de revivir.
Después de estas palabras el médico jefe se desmayó. Despierta y las primeras palabras que salieron de su boca temblorosa eran: 
- ¿Qué cinco? Pero chicos, que ustedes extinguieron en la morgue ...
- Según su currículum conoce 20 idiomas?
- Así es, señor.
- ¿Y cuál habla mejor? 
- Hablar, hablar, ninguno. Pero sé que existen. 
Un hombre entra en una farmacia. 
- Buenos días, deme algo que me haga sudar.
 Al momento, el farmacéutico saca de debajo del mostrador dos bolsas enormes cargadas con la compra, se las da y le dice: 
- Lleve estas bolsas a la calle del Quinto Pino número 23, quinto piso, sin ascensor: ¡Ah, y no se entretenga por el camino! 
Una señora entra en una farmacia con un tubo de pasta de dientes en la mano. Se dirige al farmacéutico y le dice, indignada: 
- ¡Cuando compré esta dentífrico me dijo que combatía la caries, pero sigo teniendo! El farmacéutico le responde:
 - Yo le garanticé que combatía la caries... ¡pero no le aseguré que siempre saliera vencedor!
Un hombre va al circo en busca de trabajo y el director le pregunta: 
- A ver, ¿cuál es su especialidad? 
- Yo sé imitar a los pájaros. 
- ¡Bah! ¡Eso lo sabe hacer todo el mundo! 
- Ah... vale... En ese caso, no le haré perder más tiempo. 
¡Y el hombre se va volando! 
Un dentista llega a casa y a la hora de la cena le dice a su esposa: 
- El negocio va fatal... 
- ¿Ah, sí? ¿Y qué piensas hacer? 
- He decidido buscarme un socio. 
- ¿Otro dentista? 
- No... ¡un fabricarte de turrones!
- ¡A ver, Rodolfo, no has de chupar el dorso de los sellos, es my antihigiénico y podrías contraer alguna enfermedad grave! 
Rodolfo, que no está de acuerdo, le responde: 
- ¡Lo que tú digas, Antonio, pero si chupo la parte de delante, no se pegan! 
En la consulta del dentista se oye un grito desgarrador: 
- ¡Aaay! 
El dentista regaña al cliente: 
- ¿Quiere usted hacer el favor de comportarse, señor? ¡Aún no le he tocado ningún diente! 
- ¡Puede que no me haya tocado un diente, pero ya lleva un buen rato pisándome el pie!